Pumas: otra vez a brindar con extraños y a llorar por los mismos errores
Grandes expectativas con los refuerzos, grandes expectativas que en dos partidos no se han materializado: Funes Mori no ha pesado y para su desgracia tuvo que salir tras quedar sentido por un golpe, Quispe no se vio en los minutos que jugó. Tabó, desde el torneo pasado, no ha aportado nada y pinta para ser otro Del Prete.
Frustración porque se generaron jugadas de peligro incluso desde el primer tiempo a pesar del vendaval potosino al inicio del partido. El foco rojo se encendió pronto, con el primer gol de San Luis (que recordó la negra etapa, no tan lejana, cuando era típico recibir anotación por facilidades de nuestra defensiva). No faltó el típico tiro que pegó en el travesaño y llegadas que pudieron haber fructificado: sobre todo aquel cabezazo errado frente a portería, tras el cual vino el tercer gol del rival, aquellos servicios de Huerta, aquellos esfuerzos de Salvio, quien fue el motor del equipo y quien merecía un gol, pero el que anotó fue desde un fuera de lugar. Y frustración porque -hay que reconocerlo- San Luis hizo muy bien las cosas y de nada sirvió el oportuno gol de Rivas que, en ese momento, acercaba a los universitarios poniendo el marcador 2-1.
Las parcialidades arbitrales, incluso, pasaron a muy segundo plano. Es cierto que durante gran parte del primer tiempo, se marcaron casi exclusivamente faltas a favor de San Luis, pero en este caso no trascendieron ni incidieron realmente en el marcador final (3-1).
Es apenas la fecha 2, pero estos torneos se van como agua y resulta crucial borrar la mala experiencia vivida en el Alfonso Lastras. La victoria en casa, contra Pachuca en la próxima fecha, es absolutamente obligatoria si queremos dejar de cantar la célebre canción de José Alfredo Jiménez.


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