LA DURACIÓN DEL PRESENTE

 


La novela moderna, como alguna vez lo dijo Milan Kundera, es un espacio donde se suspenden los juicios morales. Es mirar el mundo desde la ambigüedad humana, que no conoce ni el bien ni el mal absolutos. 

En el mundo de hoy, influido por la corrección política, ¿se está perdiendo el sentido lúdico, ligero de la novela moderna, entendida como una reflexión sobre la incapacidad de juzgar la conducta humana? 




Dos melómanos que se conocen en un concierto de música de cámara, Daniel y Aarón, se descubren afines también en su pasión por la escritura. A la nueva e intensa amistad, no exenta de atracción sexual, se suman las dudas y engañosas percepciones de Aarón, quien oculta esa relación a Laura, su esposa. La soledad de Daniel se puebla de lecturas, entre las que se destacan las concernientes a la verdadera naturaleza del tiempo. Su obsesión por el tiempo se combina con la afición por recorrer las calles de la Ciudad de México, que deja de ser mero escenario donde cohabitan estos y otros personajes (como otros dos camaradas de la época porfiriana) para pasar a formar parte del entramado de los hechos y de los personajes, locales y foráneos, pasados y actuales, que conforman el universo sentimental de este par de amigos.



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