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Mostrando entradas de noviembre, 2025

El tambor de hojalata, de Günter Grass

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Danzing, años treinta. La ascensión del fascismo y la anexión de Polonia. Fronteras que se mueven y poblaciones que no logran acomodar su identidad, como los cachubos.  Günter Grass traza la historia de su personaje Oskar en semejante contexto, minimizando las referencias explícitas a los acontecimientos históricos, y sin embargo presentes, tan presentes que deciden el destino de la mayoría de los personajes. El tambor de hojalata despliega una serie de recursos retóricos en torno a la sutileza: lítotes, eufemismos y elipsis que atestiguan el oficio de Grass como gran narrador.  Parte de tales sutilezas son los cambios de perspectiva que se dan al principio y al final de la novela: Oskar, interno en un sanatorio para enfermos mentales, solicita papel para escribir y actúa como narrador y personaje, lo que justifica los constantes cambios gramaticales que van y vienen de la primera a la tercera persona. Y al final, cuando se incorpora otra voz narrativa en el personaje que fung...

Cuadro de una exposición

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García Benítez, Óscar. El mal que duró 100 años y el cuerpo que sí lo aguantó, 2024. Desde luego, cada creador es libre de titular sus obras según su significado, su sensibilidad. Yo acostumbro ver los cuadros de una exposición, primero, sin detenerme a leer cómo se llaman u otra información aledaña. Una vez que me hice una idea, acudo a la información. El título me pareció horrendo. La pintura me hizo pensar en otros asuntos. Sin ser experto, me pareció ejecutado con una técnica lograda, un contraste interesante entre la generalidad del paisaje y la presencia oscura del otero, que le da dramatismo a la composición. Y otro contraste, llamativo, con la carita naïf de la nube: detalle que parece negar al resto de la imagen donde se demostró un tipo de maestría, como diciendo: "domino la técnica para producir paisajes al modo tradicional, pero me doy el lujo de burlarme de eso". No sé por qué me desagradó el detalle naïf. ¿Acaso el bigote que le puso Ducham a La Gioconda produjo...

La diferencia entre cuento y novela: vieja discusión, a propósito de Otra vuelta de tuerca, de Henry James.

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 En este texto, James desarrolla  una narración que, dadas sus características, bien puede catalogarse como cuento.  Tras una introducción metadiegética (pequeño malabarismo donde se juega con diversos puntos de vista de diferentes narradores), la anécdota se ciñe a la temporada que una institutriz pasa al cuidado de dos niños, prácticamente sin familia, en una mansión apartada en medio de la campiña. En la casa reside un ama de llaves que se vuelve su confidente y otros empleados a los que apenas se menciona.  De acuerdo: una explicación no va a terminar con la polémica de décadas, tal vez de siglos, pero siempre se puede intentar aclarar algún punto, recalcar otro concepto, exponer la opinión propia. Y eso siempre será enriquecedor.  El texto de James, técnicamente, es un cuento puesto que presenta un único conflicto. Todo gira en torno a las, en principio, inexplicables apariciones de personas muertas. Los personajes sólo se explican en relación con ese fenóm...

La montaña mágica, una de mis lecturas de este año

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A partir de la situación de encierro que vive un puñado de residentes de un hospital en las montañas, Thomas Mann recrea las percepciones del paso del tiempo que experimentan diversos personajes. A través de la mirada de Hans Castorp, el lector atisba la sensación de un largo día: el día de la llegada al sanatorio y el cúmulo de impresiones, temores, expectativas, decepciones y otros sentimientos encontrados que lo convierten en materia de decenas y decenas de páginas, lo que tiene como efecto una especie de dilatación del tiempo: un día que no se lee en una sentada, que se convierte en una unidad de tiempo mayor. En ese sentido, Mann se suma a otros escritores, pilares de la narrativa del siglo XX, que se preocuparon por lograr semejantes artificios narrativos: Virginia Woolf, James Joyce y Marcel Prust, entre ellos. La novela de la primera mitad del siglo XX, como lo apunta Milan Kundera, incorpora como nunca antes la subjetividad del personaje, y ese punto de vista (aunado a veces a...

Plutarco Elías Calles seduce a Pedro Páramo

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 De acuerdo: la originalidad en la literatura y las artes en general es cada vez más una quimera. Los autores de épocas pasadas (hasta antes del siglo XIX) sabían que serían juzgados más por ejercitar la destreza de su oficio (reescribir una historia conocida en prosa o encontrar las rimas y metáforas adecuadas en verso) que por sorprender al mundo con algo nunca antes visto. Contamos con un extenso legado de obras inmortales que han contribuido a la historia de la cultura. Han ayudado a configurar a los pueblos proporcionando elementos de identidad (aparte queda el fenómeno de los usos políticos o ideológicos de un texto literario, sometido a intereses concretos). Y seguramente seguirán teniendo un destacado sitio en la historia de la literatura. Sin embargo, los textos del pasado, desde Las metamorfosis a Ana Karenina , de Cervantes a Dickens, se reactualizan con cada época y hasta con cada lector que descifra una vez más el sentido del relato, en un ejercicio de recreación qu...