La diferencia entre cuento y novela: vieja discusión, a propósito de Otra vuelta de tuerca, de Henry James.

 En este texto, James desarrolla  una narración que, dadas sus características, bien puede catalogarse como cuento. 

Tras una introducción metadiegética (pequeño malabarismo donde se juega con diversos puntos de vista de diferentes narradores), la anécdota se ciñe a la temporada que una institutriz pasa al cuidado de dos niños, prácticamente sin familia, en una mansión apartada en medio de la campiña. En la casa reside un ama de llaves que se vuelve su confidente y otros empleados a los que apenas se menciona. 

De acuerdo: una explicación no va a terminar con la polémica de décadas, tal vez de siglos, pero siempre se puede intentar aclarar algún punto, recalcar otro concepto, exponer la opinión propia. Y eso siempre será enriquecedor. 

El texto de James, técnicamente, es un cuento puesto que presenta un único conflicto. Todo gira en torno a las, en principio, inexplicables apariciones de personas muertas. Los personajes sólo se explican en relación con ese fenómeno: más allá no sabemos nada de ellos y a James no le interesa abrir otros frentes narrativos. Todas y cada una de las escenas tienen como fin examinar los ángulos de esa situación y las relaciones de los personajes dependen de ella. 

Cuento: los personajes se subordinan al suceso o al concepto en cuestión (porque hay cuentos conceptuales). 

Por otro lado, Otra vuelta de tuerca es un texto decepcionante puesto que el título y la introducción, con su despliegue de perspectivas, elevan demasiado las expectativas del lector. Podría alegarse que la linealidad del resto se debe a la supuesta pluma de la protagonista, que sería la narradora originaria, lo que nunca llega a justificar la promesa del título. 

Asimismo, podría alegarse que, desde la perspectiva actual, habiendo pasado por las narraciones de Borges y de Cortázar, entre otros expertos en vueltas de tuerca, sería injusto pedir al texto de James semejantes destrezas, pero ya antes de él hubo un Poe, un Maupassant, modelos ante los que el talento de James queda un par de peldaños abajo. 

Invito a leer Otra vuelta de tuerca, de Henry James y que el lector decida si tengo razón o no. 






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