El tambor de hojalata, de Günter Grass

Danzing, años treinta. La ascensión del fascismo y la anexión de Polonia. Fronteras que se mueven y poblaciones que no logran acomodar su identidad, como los cachubos. 

Günter Grass traza la historia de su personaje Oskar en semejante contexto, minimizando las referencias explícitas a los acontecimientos históricos, y sin embargo presentes, tan presentes que deciden el destino de la mayoría de los personajes. El tambor de hojalata despliega una serie de recursos retóricos en torno a la sutileza: lítotes, eufemismos y elipsis que atestiguan el oficio de Grass como gran narrador. 

Parte de tales sutilezas son los cambios de perspectiva que se dan al principio y al final de la novela: Oskar, interno en un sanatorio para enfermos mentales, solicita papel para escribir y actúa como narrador y personaje, lo que justifica los constantes cambios gramaticales que van y vienen de la primera a la tercera persona. Y al final, cuando se incorpora otra voz narrativa en el personaje que funge como testigo del caso por el cual Oskar está detenido en calidad de enfermo mental. 

Novela episódica que, como suele suceder en el caso de textos de extensión tan considerable, presenta algunos altibajos, aunque mínimos. Predominan las anécdotas memorables, como el asedio al edificio de correos de Danzing, la historia de Herbert Truczinsky o la del verdulero Greff. 

Y Oskar, que aparece de principio a fin, se convierte en un personaje polifacético, testigo y protagonista, profundo pero no a la manera de los grandes caracteres del siglo XIX, sino a la manera de la novela existencialista del siglo XX, incorporando elementos insólitos que se explican un tanto alegóricamente: su diminuta talla y su posterior crecimiento, presentados como una cuestión de voluntad más que de biología; la culpa ante la muerte de sus padres y el apego al tambor, que termina justificándolo puesto que el poder que le da tocarlo es un ejemplo de adaptación a distintas circunstancias y, en suma, es un ejemplo de resiliencia; o el poder de su voz, que lo induce a incursionar en actos ilegales. 

Valgan estas notas como breve presentación de una novela que invita a los más pormenorizados análisis.  



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