En este texto, James desarrolla una narración que, dadas sus características, bien puede catalogarse como cuento. Tras una introducción metadiegética (pequeño malabarismo donde se juega con diversos puntos de vista de diferentes narradores), la anécdota se ciñe a la temporada que una institutriz pasa al cuidado de dos niños, prácticamente sin familia, en una mansión apartada en medio de la campiña. En la casa reside un ama de llaves que se vuelve su confidente y otros empleados a los que apenas se menciona. De acuerdo: una explicación no va a terminar con la polémica de décadas, tal vez de siglos, pero siempre se puede intentar aclarar algún punto, recalcar otro concepto, exponer la opinión propia. Y eso siempre será enriquecedor. El texto de James, técnicamente, es un cuento puesto que presenta un único conflicto. Todo gira en torno a las, en principio, inexplicables apariciones de personas muertas. Los personajes sólo se explican en relación con ese fenóm...
Danzing, años treinta. La ascensión del fascismo y la anexión de Polonia. Fronteras que se mueven y poblaciones que no logran acomodar su identidad, como los cachubos. Günter Grass traza la historia de su personaje Oskar en semejante contexto, minimizando las referencias explícitas a los acontecimientos históricos, y sin embargo presentes, tan presentes que deciden el destino de la mayoría de los personajes. El tambor de hojalata despliega una serie de recursos retóricos en torno a la sutileza: lítotes, eufemismos y elipsis que atestiguan el oficio de Grass como gran narrador. Parte de tales sutilezas son los cambios de perspectiva que se dan al principio y al final de la novela: Oskar, interno en un sanatorio para enfermos mentales, solicita papel para escribir y actúa como narrador y personaje, lo que justifica los constantes cambios gramaticales que van y vienen de la primera a la tercera persona. Y al final, cuando se incorpora otra voz narrativa en el personaje que fung...
De acuerdo: la originalidad en la literatura y las artes en general es cada vez más una quimera. Los autores de épocas pasadas (hasta antes del siglo XIX) sabían que serían juzgados más por ejercitar la destreza de su oficio (reescribir una historia conocida en prosa o encontrar las rimas y metáforas adecuadas en verso) que por sorprender al mundo con algo nunca antes visto. Contamos con un extenso legado de obras inmortales que han contribuido a la historia de la cultura. Han ayudado a configurar a los pueblos proporcionando elementos de identidad (aparte queda el fenómeno de los usos políticos o ideológicos de un texto literario, sometido a intereses concretos). Y seguramente seguirán teniendo un destacado sitio en la historia de la literatura. Sin embargo, los textos del pasado, desde Las metamorfosis a Ana Karenina , de Cervantes a Dickens, se reactualizan con cada época y hasta con cada lector que descifra una vez más el sentido del relato, en un ejercicio de recreación qu...
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