Pumas: de un 2-2 a otro 2-2, o la noche de Memote
Estamos ante la prueba de que los números son engañosos y los datos incompletos si no aparecen en contexto: el empate de Pumas ante Tigres mostró una cara diferente del equipo.
A diferencia del partido contra Necaxa, que se tenía que haber ganado y no fue así por errores indignos de un equipo serio, el empate en el Volcán recordó al Pumas que vuelve de entre los muertos para levantarse y caminar.
Lema planteó un primer tiempo cauteloso. No se trataba de jugar espectacularmente. Aun a riesgo de parecer amedrentados, nuestros Pumas salieron a contener a una ofensiva que les ha causado estragos en los últimos años. El diferente Papel que desempeñó Ulises Rivas, si lo comparamos con partidos anteriores, es el mejor ejemplo de dicha estrategia.
Y lo hicieron, aunque los Tigres llegaron y anotaron. Su rúbrica selló el primer tiempo e inauguró el segundo. Lema, nuevamente, planteó cambios que a la postre funcionaron. Durante todo el encuentro, los balones se pelearon férreamente y ambas escuadras se debatieron en jugadas de conjunto y en duelos personales. No fue un encuentro de gran velocidad, sino tendiente a trabarse en cada sector del campo, como una guerra de trincheras.
Destacaron los de siempre: Julio, con la seguridad que ya lo va caracterizando; Licha, efectivo atrás y sumándose al frente cuando hace falta; Chino, quien propició en gran medida la segunda anotación de Memote.
Natan demostró que es humano al cometer el error que derivó en el penal.
Pero la noche fue de Memote, con un doblete que seguramente será el inicio de numerosas anotaciones por su parte, además con su sello: el juego aéreo.
Faltó dar el golpe de autoridad que hubiera sido ganarle a los Tigres en su casa, pero Pumas muestra que está en el camino de lograrlo.

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