Erol Gedik, la inspiración de este poema. 

La inmadurez no está en ti,
sino en mí que no supe aproximarme.
La libertad no está en ti,
sino en mí al decidir apasionarme.
La ingenuidad no está en ti:
en el afán inútil de adorarte.
La felicidad no está en ti
tanto como en el verso, al recrearte.



Comentarios

Entradas populares de este blog

La diferencia entre cuento y novela: vieja discusión, a propósito de Otra vuelta de tuerca, de Henry James.

El tambor de hojalata, de Günter Grass

Plutarco Elías Calles seduce a Pedro Páramo